disputaron el dominio del Mediterráneo en una serie de guerras llamadas Púnicas. Tras perder la primera de ellas (264-241 a.C.), los cartagineses decidieron conquistar España, lo que llevó a Amílcar Barca a desembarcar en Gadir (actual Cádiz) en 238 a.C. Su dominio se centró sobre todo en el sudeste peninsular, donde en 228 a.C. fundaron Quart-Hachaschat, llamada por los romanos.
La Hispania o Iberia cartaginesa fue un periodo de la historia antigua de la península ibérica que comenzó con el paso de la dirección de las colonias fenicias al Imperio cartaginés (coincidiendo con la caída de las antiguas metrópolis fenicias del Mediterráneo oriental, particularmente Tiro, ante Nabucodonosor II -572 a. C.-) y se mantuvo en el tiempo hasta su derrota frente a los romanos en la Segunda Guerra Púnica (206 a. C.). Espacialmente se limitó a la mitad sur de la península ibérica. El topónimo Iberia era el usado en lengua griega, mientras que Hispania era el usado en latín por los romanos, derivado probablemente del topónimo fenicio-cartaginés y-spny ("costa del norte").[1]